El concepto de evaluación es un concepto amplio que abarca mucho más que el examen o tareas que realiza el estudiante de cara a objetivar su grado de adquisición de los contenidos, no obstante, ahora me centraré en esa parte: el examen.
Independientemente del modelo de aprendizaje que se siga, la fase de examen se encuentra presente en el proceso.
Podríamos diferenciar entre exámenes escritos (los más habituales), exámenes orales (bastante temidos), exámenes tipo test (no debemos pensar que cualquiera puede aprobar este tipo de examen), exámenes de ensayo o desarrollo…
Sea como fuere, tarde o temprano debemos afrontar ese momento, que es parte del camino que se inicia con la toma de contacto con la información de la que debemos aprender. En muchas ocasiones puede desencadenar en situaciones de ansiedad. Es normal cierto nivel de inquietud y estrés. Pero deja de ser normal/adecuado/funcional cuando nos impide llevar a cabo la tarea.
Una de las claves para afrontar de buena manera la fase de examen es la preparación previa. La organización del estudio es primordial. No existe una fórmula mágica y universal, pero sí algunos principios que podemos seguir todos.
1. Conocer los objetivos de aprendizaje que se buscan en cada unidad o tema: esto es saber qué debemos esperar ser capaces de hacer o qué cosas debemos saber una vez hayamos aprendido lo correspondiente a esa parte del temario.
2. Lo hemos escuchado millones de veces, pero es cierto que LOS ATRACONES DE ESTUDIO no son el mejor aliado del aprendizaje. Esto sólo sirve para aprobar a algunos. Y aprobar no es necesariamente sinónimo de aprender. El aprendizaje útil, significativo y que dura es aquel que se consigue con un estudio espaciado en el tiempo, que nos permita repasar, poner los aprendizajes en práctica, que nos permita preguntarnos cosas, resolver dudas.
3. Si tenemos ya el temario, conocemos los objetivos y sabemos que debemos espaciarlo, ¡¡HAGÁMOSLO!! utiliza una agenda, un calendario, marcas en el material de estudio… lo que quieras, pero reparte el estudio en función del tiempo REAL que vas a poder dedicarle.
4. El puesto de estudio es un lugar importante. En casos de TDAH o desatención subclínica, puede ser necesario eliminar distractores. Pero en general, debe ser un lugar con todo lo necesario para estudiar y aprender cómodamente. (VER ERGONOMÍA EN EL PUESTO DE ESTUDIO)
5. LOS LASTRES DE LOS SALTADORES EN LOS TOBILLOS: tiene sentido que los deportistas que compiten en disciplinas como el salto o el baloncesto, entrenen con lastres en los tobillos. Si el entrenamiento es duro, la prueba de fuego se hace más asequible. Cuando aprendemos, podemos ponernos lastres, podemos buscar el por qué de las cosas, podemos buscar la estructura de eso que nos están contando, podemos elaborar nuestros propios esquemas: trabajar y dar forma a lo que estamos aprendiendo. Mis alumnos saben que en nuestras clases vamos a intentar llegar unos escalones por encima de lo que les van a exigir. De esa manera luego saltará y llegarán a canasta más fácilmente.
Examinarse se puede tomar como algo negativo o como parte de la vida estudiantil. Hacerse un lío al escuchar la fecha del examen o empezar a planificar cómo vamos a hacerlo para hacerlo lo mejor posible y aprender el máximo.
Consigue examinARTE.
Me ha gustado la analogía del estudio con el entrenamiento deportivo. Puede ser de gran ayuda con los chavales que sólo piensan en dar patadas a un balón (entre los que yo me incluía).
ResponderEliminar¿Cómo es que no tienes mas posts? ¿Has perdido el ánimo o es que te estas tomando unas buenas vacaciones?
¡¡Gracias por el comentario!!
EliminarSupongo que ha resultado una buena forma de acercar la teoría a la práctica.
He estado un tiempo escribiendo a mano...pero ya vuelvo a las teclas.
Un saludo.